
El autor
Quizá sea su lenguaje poético y desgarrador y su compromiso social lo que ha hecho de Heiner Müller uno de los pilares del teatro contemporaneo del siglo xx .Estudiado y representado en el mundo entero.
El uso del verso en los años 60 y 70 no entraba dentro de los cánones del lenguaje moderno alemán que intentaba investigar por otros caminos. Pero sorprendentemente su lenguaje poético fue recibido con entusiasmo y admiración dentro del mundo cultural.
Sus textos resultan contundentes, violentos como la frenada de un camión en plena calle y al que solo se le cae finalmente de su carga una naranja que llega rodando hasta tus pies, para detenerse suavemente, como si fuera el juego de un niño.
Su dominio del lenguaje y su picardía teatral consiguen transportarnos a donde él decida. Comodamente y sin esfuerzo comienza el viaje teatral, pero su crítica es total y objetiva y no duda en escoger imágenes, siempre a través del lenguaje, que resultan en algunas ocasiones brutales y que transforman la respiración de quien escucha, reconociendo la verdad mas sincera. Angustiado pero agradecido por su honestidad como autor.
Heiner Müller se cuestiona a sí mismo para poder cuestionarlo todo después. Su teatro es evocador y necesario. Su calidad como dramaturgo nos deja sin palabras.
Quizá sea su lenguaje poético y desgarrador y su compromiso social lo que ha hecho de Heiner Müller uno de los pilares del teatro contemporaneo del siglo xx .Estudiado y representado en el mundo entero.
El uso del verso en los años 60 y 70 no entraba dentro de los cánones del lenguaje moderno alemán que intentaba investigar por otros caminos. Pero sorprendentemente su lenguaje poético fue recibido con entusiasmo y admiración dentro del mundo cultural.
Sus textos resultan contundentes, violentos como la frenada de un camión en plena calle y al que solo se le cae finalmente de su carga una naranja que llega rodando hasta tus pies, para detenerse suavemente, como si fuera el juego de un niño.
Su dominio del lenguaje y su picardía teatral consiguen transportarnos a donde él decida. Comodamente y sin esfuerzo comienza el viaje teatral, pero su crítica es total y objetiva y no duda en escoger imágenes, siempre a través del lenguaje, que resultan en algunas ocasiones brutales y que transforman la respiración de quien escucha, reconociendo la verdad mas sincera. Angustiado pero agradecido por su honestidad como autor.
Heiner Müller se cuestiona a sí mismo para poder cuestionarlo todo después. Su teatro es evocador y necesario. Su calidad como dramaturgo nos deja sin palabras.

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